Las Islas Malvinas son Argentinas

UN SILENCIO BOCHORNOSO

In Sin categoría on enero 30, 2011 at 8:41 pm

La pretensión de demoler la Casa de Gobierno ( los 10.000m2 de superficie construida de lo que fuera el Hogar de Ancianos Eva Perón), anunciada hace mas treinta días, ha dejado de ser un anuncio y una pretensión del gobernador ya que la está llevando adelante en tiempo record como una cruzada personal, con un esfuerzo digno de mejor causa, a pesar de la oposición generalizada del pueblo cordobés, que protesta y moviliza como puede pero que por encontrarse políticamente “guacho” no va a lograr detener el triste designio de la destrucción.
El gobernador “justicialista” de la provincia de Córdoba está realizando vertiginosamente su “vocación demoledora”, fuera de la ley y las normas vigentes, de manera torpe, grotesca, desperdigando escombros y papeles por toda la ciudad y desparramando oficinas de gobierno en edificios alquilados, algunos sin terminar, 10 meses (mínimo) antes que Electroingenieria le entregue la nueva sede de gobierno. Pero además lo está haciendo con una saña difícil de encontrar aun en actos históricos del más visceral anti peronismo, por suerte ya superado. En este despropósito, lo acompañan públicamente poniendo la cara solo dos funcionarios, el Secretario General de la Gobernación, Sosa y el Ministro de Obras Publicas, Testa. Hasta ahora el gobernador no se ha dignado a darnos a los ciudadanos de Córdoba, sin exaltarse, con calma  una explicación racional, convincente de los objetivos que lo llevan a destruir un valioso patrimonio histórico y arquitectónico, que no sea el anuncio de un improvisado, difuso e insustentable proyecto “urbanístico”, justificado en la “modernidad”.

Lo curioso, que ante tanta reacción negativa de la comunidad frente al hecho, que lo hace al gobernador blanco de críticas furibundas y receptor de denuncias penales, es el silencio pesado, “ruidoso” del resto del gobierno y del partido de gobierno, el PJ y su universo de minúsculos partidos que constituyen el artefacto electoral conocido como “Unión por Córdoba”, que no han salido a hacerse cargo, a respaldar públicamente la decisión, los propósitos y los argumentos del jefe de gobierno. No los veo hacer campaña a favor de la demolición. Han elegido el camino del silencio. Lo que hoy domina el campo “oficialista” es el silencio. Un silencio vil propio de cobardes y especuladores. “En silencio apoyo, pero me callo o en silencio disiento, pero me callo”. Ninguno de estos “dirigentes” tiene la valentía de correr el “riesgo “de hacer pública su posición, mucho menos en tiempos electorales.

Pero atención muchachos el silencio no los exime o redime ante la opinión pública. Schiaretti no es el único responsable de esta salvajada, de este acto artero y brutal en contra de la memoria que destruye un patrimonio histórico y cultural con tanto significado político. Todos son responsables desde  el ex gobernador de la Sota (quien ungió a Schiaretti) pasando por los referentes de las distintas líneas internas del PJ, “delasotismo”, “schiaretismo”, “olguismo”, “acastellismo” hasta llegar a la inmensa mayoría de la dirigencia pejotista de Córdoba, que son o han sido, funcionarios de gobierno, asesores, legisladores nacionales, provinciales y municipales que se callan y con su silencio son cómplices y participes necesarios de este delito. No hablan porque muchos ellos hace tiempo están unidos por una red de negociados y corrupción escandalosa que los tiene presos y les exige silencio como miembros de esa “sociedad”. Y están muchos otros que callan para seguir estando en la jugosa nomina salarial del estado provincial tratando de halagar y sin ofender a los “dones” dueños del “aparato” y como Judas por 30 denarios entregan  las “convicciones”? que dijeron sostener por años.

Tampoco deja de sorprender que los referentes del “kirchnerismo” cordobés y las agrupaciones K hagan “mutis por el foro” ante el “memoricidio” cometido por Schiaretti, siendo que se proclaman depositarios de las banderas y tradiciones revolucionarias del peronismo. Callan tal vez porque no desean poner en riesgo un supuesto acuerdo político entre el “kirchnerismo nacional” y el PJ cordobés. O no se animan a hablar por temor de ofender al ministro de Vido o perjudicar los intereses de ese “emblema de la épica productiva K”, la empresa Electroingenieria, que oh! casualidad hoy es “socia” también de Schiaretti y de la Sota. Otro ausente y sin aviso es el gremialismo, que le debe a las políticas sociales del primer peronismo, el de Perón y Evita, su existencia y reconocimiento como modelo de organización intermedia. Pero claro este sindicalismo está lejos de aquel sindicalismo cordobés de hace 40 años rebelde, combativo y con conciencia de clase, producto de un poderoso proletariado industrial. Qué le vamos a pedir hoy a un sindicalismo que no defiende a los trabajadores desocupados, a los trabajadores tercerizados, a los trabajadores informales (o en negro), a los trabajadores con contratos eventuales, y encima de “yapa” acepta resignadamente que el salario formal pague impuesto a las ganancias. La excepción en estos días en Córdoba ha sido el gremio de ATE que se ha movilizado orgánicamente junto al pueblo contra la barbarie de Schiaretti.

En cambio yo no me callo y hablo como peronista, como los miles y miles de compañeros/as que hemos honrado con nuestro votos a lo largo de  muchos años a estos dirigentes para que representen al peronismo cabalmente y dignamente; como los miles y miles de peronistas que venimos padeciendo y tolerando la cuasi constante simulación y falsificación político ideológica de estos dirigentes “autodefinidos” como peronistas, que dicen y hacen cosas que no son peronistas en nombre del peronismo. Como están acostumbrados a pensar que “todo pasa” dentro de un tiempo saldrán del mutismo y el repliegue que les ha producido por el “exabrupto demoledor”, darán algunas explicaciones bochornosas, desempolvaran los símbolos peronistas y reeditaran la liturgia para apelar a nuestros sentimientos para que los acompañemos con el voto en las próximas elecciones. Pero esta vez han colmado nuestra tolerancia cruzando límites de los que no pueden volver. En un acto brutal han destruido sin justificación alguna una representación simbólica de una de las banderas fundantes del peronismo, la justicia social, que en este caso se expresaba en una construcción que era el significante de la defensa de la dignidad y los derechos de la ancianidad consagrados en la Constitución de 1949. Este acto ha sido un profundo agravio a nuestra dignidad e identidad peronista que no se puede perdonar, que nos produce un sentimiento de dolor,  de rabia. Esa bronca e impotencia que crece día a día en el alma de los miles y miles de peronistas defraudados, va madurando la fuerte convicción de demoler a votos en la próximas elecciones, a Schiaretti, a de la Sota y a todos los candidatos que presente este vergonzante PJ cordobés.
ANTONIO MITRE

 

 

 

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