Las Islas Malvinas son Argentinas

MALVINAS: INTELIGENCIA, COHESIÓN INTERNA Y HOSTIGACIÓN

In Sin categoría on agosto 6, 2010 at 3:29 am

por Alberto Asseff

Estimados lectores, en el camino generador del cambio en el pensamiento y la traducción al hacer para ejercer y defender la soberanía, es necesario y es fundamental el díalogo y el debate político.

En esta oportunidad les ofrecemos el análisis de Alberto Asseff, presidente de la junta directiva de Unión para la Integración y el Resurgimiento (UNIR) sobre el conflicto actual de Malvinas y las medidas que podemos tomar.

Están invitados a debatir y a acercarnos el análisis que las fuerzas sociales a las que pertenezcan hagan en relación a los temas fundantes de nuestra Argentina.

Hugo Rodriguez

La cuestión de la soberanía de las Malvinas, que involucra nuestros derechos hasta el polo Sur, es vital para el porvenir argentino y para nuestro papel en la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y en el mundo.

La cuestión no admite ni ceguera estratégica ni pesimismo. La gran empresa de recuperar las Malvinas no es faena para descreídos, sino para quienes conservan la fe y la esperanza, colosales motores de la vida, individual y colectiva.

GOBIERNO: TARDE Y ANTE EL HECHO CONSUMADO

El petróleo en las Malvinas es un asunto que ya tiene 35 años de antigüedad. Por lo tanto, la cuestión no debió tomarnos de sorpresa.
Somos un solo bloque, con el gobierno y toda la Nación frente al nuevo avance del usurpador territorial en el Atlántico Sur. Empero, el gobierno de los K actuó tarde, inexcusablemente. En 2008 el Senado pidió al gobierno que defienda nuestros derechos en el Convenio sobre Diversidad Biológica. Allí debió intentarse trabar el comienzo de la exploración que tiene etapas preliminares en los escritorios, ANTES DE QUE LLEGUE LA PLATAFORMA AL ESCENARIO. El gobierno K protestó un año después de que Londres aprobara el plan de exploración. El 1º de enero de 2009 Gordon Brown prometió a los isleños el apoyo a la exploración. La protesta llegó al Foreign Office el 2 de febrero de 2010. Cuando en mayo del año pasado once empresas petrolíferas visitaron las islas, ¿por qué no se protestó y advirtió que habría represalias económicas ante eventuales actos de flagrante ilegalidad? ¿Por qué Repsol recién el 25 de febrero anuncia que explorará la cuenca de las Malvinas, bien cerquita de la Isla de los Estados, no vaya a ser que en serio nos introduzcamos en nuestros dominios marítimos?
Como siempre, nosotros tarde y ellos consumando hechos.

EL TERRITORIALISMO

Algunas voces locales exhortan a “abandonar el territorialismo” y mirar más a la idea de cooperación. No quiero extenderme porque esta cuestión es apasionante. Sólo digo: nos piden algo que NADIE PRACTICA. Chile, con la socialista Bachelet, disputa áreas marítimas con Perú y el caso lo dirime la Corte de La Haya hoy mismo. ¿Qué país es dadivoso, dispendioso con su territorio? ¿A título de qué Inglaterra está en el Atlántico SUR? ¿Es porque no le importa el territorio?
China fue y es territorialista con el Tibet y con Taiwan. Rusia con Osetia, Georgia, Chechenia y Kaliningrado. EE.UU. con las Marianas y Puerto Rico. Hasta nuestro querido Uruguay logró que el islote llamado Timoteo Gordillo, que en realidad es parte por accesión de Martín García, fuera de su soberanía territorial. Todos los países son territorialistas. ¿Por qué deberíamos ser la excepción mundial?
Además, ¿acaso los ingleses están aquí por filantropía y desdén por el territorialismo? Por favor, a los estudiosos del Conicet o de la amada UBA les pido un poco más de sentimiento patriótico y de realismo. El aterritorialismo es retórica por antonomasia. Sí, esa retórica que tanto desprecian, pero en la que incurren.
Sí, somos TERRITORIALISTAS y ¿saben por qué? Porque nos importa inmensamente ASEGURAR EL BIENESTAR DE NUESTRO PUEBLO, EL DE HOY Y EL DE MAÑANA. El primer paso para esa seguridad futura es tener un espacio que nos cobije y nos brinde las posibilidades de una existencia con mayor horizonte. Un buen pueblo nunca se da por conforme con lo que tiene.

NO SON “UN PEINE DISPUTADO ENTRE DOS CALVOS”

Lo peor que podemos hacer es minimizar la cuestión Malvinas. No son “un peine disputado entre dos calvos” como lamentablemente despreció Jorge Luís Borges en 1982 (y lo rememora The Guardian en estos días). Ni para los ingleses ni para nosotros son irrelevantes. Fueron importantísimas en el s.XIX y primera parte del XX para el comercio y la navegación de la potencia marítima por antonomasia – Gran Bretaña- y lo son en el XXI para asegurarse recursos vitales para el futuro, incluyendo desde alimentos hasta agua dulce pasando por el petróleo y minerales;

NO ESTAMOS CONMINADOS A OPTAR ENTRE GUERRA O ACUERDO LEONINO

El acuerdo de traspaso de la soberanía – por vías diversas, incluyendo el arrendamiento temporario a Gran Bretaña – estuvo cerca en los comienzos de Perón en los 40′, por una combinación de poder interno y de la deuda inglesa, en los tiempos de Onganía, a fines de los 60, nuevamente con Perón en 1974, truncado por su muerte el 1º de julio de ese año,’ y a fines de los 80′. En esta oportunidad fracasó por el hipernacionalismo británico, sobre todo por los conservadores en los Comunes y porque ellos también tenían y tienen informes estratégicos sobre el valor de las islas y sus aguas circundantes hasta la Antártida incluida;
La guerra ya quedó demostrado que no es una opción para nosotros, aunque descartarla como hizo el jueves 18-02-10 el vicecanciller Victorio Taccetti es absolutamente impropio. Ningún país de la tierra, ni Nepal o Bután ni Togo, excluyen a la disuasión-persuasión militar en una negociación complejísima. Cualquiera sabe que lo militar es parte de la política, inescindiblemente. El general De Gaulle, que sabía de política y de militares dijo que “es inútil esperar que el cuerpo militar pueda, por sí mismo, transformarse: es necesario que el Estado lo obligue; sólo él lo hará en virtud de una idea general de los intereses nacionales”.
Entre nosotros los militares pretendieron comandar la política y ésta desentenderse de los militares. Así hemos fragilizado al poder nacional.

EL CAMINO CASI EXCLUYENTE

El camino que tiene la Argentina es construir un país SERIO y EN SERIO. Esto significa fortalecerse espiritual, cultural, social, institucional, económicamente y en todos los planos. Cada pobre menos, cada argentino escolarizado más, serán pasos adelante hacia la recuperación de las Malvinas. A más país normal y estable, más cerca las Malvinas. Ecuación simple, por lo menos de exponer.
Un país fuerte y poderoso, desarrollado, desde su cohesión social hasta su prosperidad material, atraerá inexorablemente a las Malvinas y las recuperará para su seno. Como China a Hong Kong (y como sucederá más temprano que tarde con Taiwan).

INTELIGENCIA

¡Claro que tenemos que ser más inteligentes! Y, por supuesto, más patriotas, más unidos y más prósperos.
La inteligencia indica que debemos pensar en alternativas creativas. Por caso, configurar en torno de las Malvinas y con epicentro en ellas, el status de una provincia especial, con una autonomía y autarquía garantizadas por un siglo. Así, el gobierno central estaría inhabilitado para intervenir federalmente en sus poderes. Y las Malvinas conservarán lengua, moneda, hábitos, sistemas y todo con la única condición de que se enseñará castellado, se admitirá el peso como moneda paralela y se cooperará indefectiblemente en asuntos decisivos, como la seguridad mutua.
Esa creatividad para pensar alternativas incluye que las rentas por la explotación de los recursos malvinenses serán un 80% para los isleños y el 20% coparticipado a la nación. También garantizado por un siglo.

¿COOPERAR CON LOS INGLESES? BUENO, QUE PAGUEN AL CLUB DE PARIS CON LA RENTA DEL PETROLEO DE MALVINAS

Superando a la retórica y al verbalismo, el gobierno debería proponer, en el terreno de la cooperación que algunos reclaman, que la renta del petróleo sea para cancelar la deuda externa con el Club de Paris y con los holdouts.
¿O acaso acá no cambia nada y seguimos soportando que se lleven nuestra riqueza mientras nosotros cada vez estamos más endeudados?

DEPENDE DE NOSOTROS

No están subordinados al avance de la negociación con Londres – hace añares interrumpida, como es sabido, por la intransigencia inglesa – muchos cursos de acción que hoy o no ejecutamos o lo hacemos pobremente.
Ocupar la “pampa marítima” – esa inmensa plataforma que nos pertenece – con permisos honestos y transparentes de exploración y explotación de hidrocarburos, de prospección de minerales, de pesca y de estudios oceanográficos sería un modo de ganar presencia. Una prefectura marítima patrullando a toda hora y equipada con toda la tecnología también tributaría a esa presencia dominial. En la medida que ocupemos, el otro tiene menos espacio para su maniobra. No se trata de vocinar ni vociferar sólo protestas, sino de producir hechos;

SEPULTAR EL CINISMO Y LA IDEOLOGIA

En materia de Malvinas lo único que cabe es cumplir la POLITICA DE ESTADO establecida en la Constitución. Toda la inventiva, creatividad e ingenio para llegar a la meta que manda la CN valen. Pero el cinismo, el escepticismo y las posturas ideologistas y antiterritorialistas deben inhumarse.
Quien diga que “hay cosas más importantes que las Malvinas” o que “no las recuperaremos jamás” o que “el territorialismo es de siglos pasados” o que “a Inglaterra no la saca nadie”, no sólo atenta contra intereses vitales de la posteridad argentina, sino que entra en grave e inaceptable conflicto con la única gran POLITICA DE ESTADO y de largo plazo que gracias a Dios tenemos los argentinos (aunque Dios todavía espera, para ayudarnos a recuperarlas, que los argentinos nos ayudemos a nosotros mismos y hagamos un país poderoso de verdad);

THE GUARDIAN: PARA LEERLO

El viernes 19-02, The Guardian de Londres, escribió que “(el reclamo inglés) no sale muy bien parado si se hace un escrutinio histórico”.
Esto nos debe fortalecer la convicción malvinense que nos enseñaron desde la cuna y desechar, cual trasto purulento, las dudas, vacilaciones y debilidades de algunos “opinólogos”.
The Guardian también llama la atención sobre los 460 millones de dólares que le cuesta a Londres la defensa de las Malvinas. Es un asunto sensible que nuestra diplomacia debería agitar para incidir en la opinión pública inglesa, europea y mundial, inclinándola en nuestro favor (recordar lo que hizo Rosas para minar el frente interno inglés cuando nos estaban bloqueando en 1845);

NEGOCIACIÓN: HALCONES Y PALOMAS

Londres tiene duros y negociadores en la cuestión Malvinas. El vocero del partido Conservador, David Hague, fue provocador: “tenemos que aumentar la presencia militar en Malvinas” (18-02-10). Gordon Brown, primer ministro, puede decirnos: “mi frente interno me condiciona; no puedo conceder nada”.
Nosotros tenemos, en contraste, lo que podríamos llamar “el síndrome Página 12”. Consiste en que acá no pueden existir los duros o enérgicos pues se los acusa demoledoramente de belicistas, procesistas y todos los más execrables sambenitos. La consecuencia es tristísima para los intereses nacionales: acá todos la jugamos de palomas y los ingleses se frotan las manos de satisfacción. Nadie incita al gobierno a ser más rígido con la usurpación. De esto deriva que el ocupante colonial tiene el campo orégano para profundizar su presencia, ensancharla, tomar la iniciativa, reírse de nosotros en nuestra propia cara.
En todo lugar, si no hay halcones se los inventa porque son absolutamente funcionales a toda negociación. El correlato halcones-palomas es el néctar de toda negociación, sobre todo las complejas.

ARGUMENTO FALAZ

Algunos creen descubrir la redondez de la esfera y descalifican a la reacción gubernamental frente al avance usurpador expresando que “es una distracción (de los graves problemas internos, desde la inflación a los atropellos institucionales como los DNU)”.
La realidad es distinta: los ingleses ya aposentaron una plataforma exploratoria al norte de las Malvinas y están allí desde 1833, mucho antes de que llegaran los K. Es un hecho. Si nuestro gobierno se hubiera mantenido impávido y silente, bramaríamos furibundos y fustigaríamos su pasividad e inadmisible desidia. En cambio, ha reaccionado. Tarde e insuficientemente hasta ahora. Pero de algo estoy seguro: no usa el asunto Malvinas. El problema está. No lo creó. Y si tiene un resquicio para aprovecharlo, ¿qué gobierno no lo haría?. Washington o París, todos, usan y usaron temas decisivos para extraerles réditos políticos adicionales.

HOSTIGAR Y ENCARECER

Grupo Río, Cumbre Iberoamericana, Unasur, Mercosur, OEA, ONU, todos los foros son ámbitos para actualizar nuestra protesta y convocar la solidaridad internacional, sobre todo de los hermanos.
Reclamos legales contra empresas y bancos vinculados a la compañía que inició la exploración malvinense y económicos en sentido amplio, embargos, trabas. Todo tipo de hostigamiento es procedente para hacérsela difícil a los usurpadores y para que les resulte más cara su actividad. A Dios rogando con el mazo dando. Rogándole que nos auxilie para que podamos negociar en serio y usando el mazo no para aplastar físicamente, sino para enflaquecer los bolsillos del contrincante.
Los ingleses son hipersensibles al factor económico, máxime en esta situación de las finanzas y de la economía global.
Imaginemos y ejecutemos procedimientos que les afecten, sobre todo actos propios de ejercicio soberano como que ENARSA explore y explote el Mar Argentino en lugar de distribuir lamparitas de bajo consumo, labor que habría que delegar en los municipios. Las Malvinas valen mucho más que todo lo que hagamos.
Nos debemos una estrategia de ocupación del mar que incluye sembrarlo de plataformas de perforación. ¡Claro! Esto requiere INVERSIONES y para que éstas se plasmen es necesaria SEGURIDAD JURIDICA, REGLAS ESTABLES, INSTITUCIONES CONFIABLES. ¿Suena a republicano? Sí, soy republicano y eso no me impide ser nacional y popular. Todo lo contrario, porque soy lo uno soy lo otro.

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